Yo le dejaría claro que aceptaste ponerle su nombre porque pensabas que era Carmen, que es como la conoces, que si llegas a saber que se llama «Carmina Adelaida», no aceptas ni en broma, y que esperas que lo comprenda, puesto que, si todo lo mundo la llama Carmen, será que no le gusta demasiado su verdadero nombre. Ni de coña claudicaría yo en ponerle semejante nombre, si es que suena a novelita antigua. 😆