Te cuento mi caso.
Mi esposo tiene su Instagram repleto de fotos nuestras. Desde que nos conocimos, cada foto que ha subido es nuestra. Y yo sin embargo tengo dos, del día de la pedida, y lo hice solo porque esta conversación la tuve con él y no se sentía cómodo con que lo «ocultarse». Para mí era de todo menos ocultarle. Mi familia sabía de él perfectamente, mis amigas, todos le conocían… Simplemente nunca me ha gustado compartir mi vida en redes. Me siento expuesta al que dirán, a qué juzguen mi vida sin saber. La gran mayoría de mis seguidores es gente que ni me conoce, y aunque no tengo tantos, simplemente es que no en gusta contar mi vida. Pero no solo la que tengo de pareja, la mía sola tampoco. No subo fotos con mis amigas, ni con mi familia… Todo lo que subo es «profesional», y el único motivo es ese, que la gente que quiero que sepa de mi vida ya lo sabe, el resto, es que cuánto menos sepa, mejor para mí.