Mira a mi me gusta mi trabajo pero una cosa es que me guste y otra que me encante pasarme 8-9 horas de lunes a viernes fuera de casa. Prefiero no madrugar, poder descansar si no me encuentro muy allá, hacer ejercicio y salir un rato a dar una vuelta. Así que sí, me quejo de mi trabajo y me da fuerte la depresión post-vacacional, por mucho que me guste lo que hago (e incluso estando muy bien pagada). Creo que decirle a tus amigos que tú estás muy bien cuando ellos se quejan es de tener poca empatía y no ver más allá como está montando el sistema.