Yo viajé por primera vez con mi hija cuando tenía seis meses. A otro país, eso sí, pero en coche y a nuestro ritmo. Y esos viajes son divertidos pero son una odisea, no creo que sean para todo el mundo. Con un bebé los horarios son muy esclavos y nunca sabes cuándo vas a tener que dejar lo que sea para cambiar un pañal o para ver por qué llora. O interrumpir tu cena porque al bebé se le ha adelantado el hambre.
No te recomendaría hacerlo, vas a gastar una pasta en un viaje que no vas a aprovechar al 100%. Porque los bebés necesitan dormir mucho, y créeme que tú también querrás hacerlo.