Primero de todo… ¡Super enhorabuena! Ese pequeño angelito es ( y será ) lo más bonito que el universo te pueda dar. Disfrutalo desde YA, cada momento, y cada instante, porque pasa volando ❤️
Y segundo, anuncialo siempre que tu quieras y te sientas preparada. No pasa nada. Esto no aumentará las posibilidades de que algo salga mal.
Por supuesto que es normal sentir miedo. Tristemente a veces las cosas pasan. Pero piensa que durante el embarazo tu y tu bebé estaréis MUY controlados.
A mi durante el embarazo también me dio una sensación de miedo horrible. Nunca me atrevi a verbalizarlo, pero sentía que algo malo iba a suceder. Sentía que yo iba a morir durante el parto, y que nunca llegaria a conocer a mi bebe. O me angustiaba cada vez que dejaba de sentir a mi bebe ( algo muy habitual ya que era muuuy tranquilo). No sé, sentía muchísima ansiedad en relación al tema muerte, tanto mia como de cualquier ser querido, y mas con respecto a la del bebé.
Finalmente hace exactamente tuvieron que inducirme el parto por preclampsia. Fue un parto duro, y algo traumatico, pero mi bebé nacio sano. Nacio en la noche.
Al día siguiente yo no me sentía muy allá. Muy dolorida, exhausta. Y, por si fuera poco, probaron una nueva medicación para la hipertensión que me causo una taquicardia importante y palpitaciones. Ahí afloraron todos mis miedos y sentia que me moría. Literalmente.
Tuve un ataque de panico bastante fuerte y mi marido tuvo que estar dandome la mano toda la noche.
Hoy aqui seguimos. Todo ese miedo y angustia quedo atrás. Yo estoy bien, y mejor aun esta mi bebé. Mientras te escribo lo veo dormir y se me cae la baba.
Ese miedo que sientes es normal. Pero, hasya cierto punto. No dejes que traspase lo irracional ya que te puede aguar una experiencia super bonita.
Obviamente nadie desea una preclampsia. Y obviamente es una complicaciones sería. Y encima siendo joven quién se espera que haya complicaciones.
Pero como te dije, los médicos estan ahi para controlarte y asegurar vuestro bienestar. Confía, pues a veces el miedo es nuestro peor enemigo