Tú posición, en cierta medida, es impecable. Yo no quiero mudarme, si tú quieres lo entiendo, pero entonces hay que dejarlo porque queremos cosas diferentes. Pero es que… YA QUERÉIS COSAS DIFERENTES AHORA, solo que es ella la que está cediendo. Así que si un día ella lo deja por eso (cosa que es muy posible, y sí, puede ser recién hayáis sido mamás), NO TENDRÁS DERECHO A DECIR QUE ELLA YA SABÍA LO QUE HABÍA. Tú también. Que ella quiere irse, pero no lo hace porque no es tan asertiva como tú, o porque AHORA le compensa más la relación, pero igual mañana no.
Y, OJO, que de verdad creo que haces bien en no irte si tú no quieres, y en pensar que sería motivo de ruptura. Pero, esa relación que tanto te gusta, se sostiene gracias (¡O no¡) a la que la otra persona no hace lo mismo. Así que si un día lo dejas… No deberías pensar «ella ya sabía lo que había», sino «yo ya sabía lo que había. Ya sabía que no era lo que ella quería. Ya sabía que en cualquier momento, podía preferir vivir donde quiere que estar conmigo». ¿Quién mejor para entenderlo que tú que es lo que has sentido SIEMPRE? Y el tiempo no hará que ella sepa cada vez más la realidad que tú le has planteado desde el primer momento, sino que, posiblemente, hará que un dolor que tiene, día a día, se haga más difícil de llevar.
Está claro que no hay culpables. Simplemente hay situaciones difíciles de llevar, porque dos personas tienen objetivos imcompatibles. Y no se puede reprochar a la persona que siempre cedió, que un día lo deje de hacer. Precisemte por haberlo hecho ella siempre, tiene más derecho que nadie de cansarse un día. Sin ser nadie culpable.