Pues yo creo que la camarera ni es doctora ni nutricionista, ni conoce el historial médico de los clientes, así que su función es preparar el pincho que le han pedido y cobrarlo. Yo soy delgada pero si me da la gana de comerse una hamburguesa triple, con tres kilos de panceta y mayonesa, es asunto mío si el colesterol me revienta o no. Y nadie, ni siquiera mi madre, me van a decir lo que me apetece comer o no. Tampoco nadie tiene porque darme consejos no solicitados, ni ir de salvador de la humanidad. Yo que tú pedía una hoja de reclamaciones y hablaría con el jefe, y le diría a la camarera que no se meta donde no le llaman y que los kilos tienen solucion, pero ser gilipollas no.