Pues a mí me da que entran en juego muchos factores. Mi pensamiento inicial sería decirte que si tu pareja ha luchado por un trabajo mejor, no tiene por qué mantenerte ni por qué aportar más a los gastos de la casa.
Partiendo de esa base, dependerá de cómo quiera él vivir. Por ejemplo, a lo mejor tú solo puedes permitirte un alquiler de 600€, tocaríais a 300€ cada uno. Si él prefiere una casa mejor, porque le gusta o porque puede permitirsela, en ese caso, me parecería lógico que tú siguieras poniendo 300€ y el 500€ o los que fueran hasta cubrir el alquiler que ha decidido.
Siguiendo con otro ejemplo, si a ti te gustará comer todas la semanas en un restaurante caro, pero no te lo puedes permitir, no puedes pretender que tú pareja vaya a asumir el gasto de llevarte a ti y a él a algo que a él no le apetezca.
Es decir, partiendo de que dentro de tu presupuesto ambos debéis aportar lo mismo, si él quiere mejorar ese nivel de vida, y quiere que tú le acompañes, tendrá que asumir ese gasto. Si no quiere asumirlo, pues ya está en tu mano no aceptar ciertos gastos que son opcionales que no te puedas permitir, como puede ser ir a restaurantes habitualmente, ir al cine todas las semanas, comprar un vino de 300€ para cenar o cosas así.