Yo lo probé hace años con mi anterior pareja y no me gustó nada. Mi esposo lo ha intentado, con un dedo aun lo tolero y tenemos algún juguete que muy de vez en cuando usamos. A veces es agradable, pero después de un ratito es como que eso se cierra y no sale ni el dedo. Me resulta incomodo, y como mi marido ya lo sabe, que no es algo que a mi me apetezca, no insiste. A veces se acerca, roza con el dedo, y dependiendo de mi reacción sigue o se aparta. Supongo que es cuestión de gustos. A mi, pues como que no…