Qué niñas más malignas y qué cuñada más gilipollas. Yo tampoco querría verlos en Navidad, ni nunca.
Lo que tendrían que hacer tus padres es comprarle la casa de muñecas a tu hija, y a las estúpidas carbón, o nada. Total, los Reyes no existen. A ver si así aprenden a comportarse.