Tu también le puedes explicar las cosas a tu suegra con buenas palabras, igual que lo harías con tu madre, precisamente porque es tu suegra y porque a tu marido le tira de un pie los muebles que pongas. Como a ti no te da igual y no vas a poner unos muebles que no te gustan en tu casa, pues te toca negociar con tu suegra para convencerla o elegir unos que, al menos, no le disgusten, ya que como paga, si quiere tiene derecho a opinar o a cambiar de idea y no comprar nada… y eso de me voy al coche suena a «pues ahora me enfado y no respiro», vamos superinfantil… lo que haya que hablar se habla y punto, que tu marido tiene que poner límites a su madre, pero tu también tienes boca para decirle lo que piensas en según que temas.