Sospecho que a tu marido le gustaron los mismos que a su madre (ya sea por casualidad o por influencia, qué más da pero le gustan esos) y le da terror decírtelo porque ya se ve cómo reaccionas… por ende ha preferido «no tener gusto» para que hagas lo que te da la gana en vez de comerse rabietas cada vez (y también para culpar a un tercero del problema, en este caso, a su madre).