Buenas, primero de todo decir que yo de pequeña no quería saber nada de vestidos ni lazos y hoy me siento muy a gusto con el cuerpo que me ha tocado, femenino y que ya ha dado vida a un nene pr cioso.
Dicho esto, si a mi marido se le ocurre llamar monstruo a mi hijo, bajo cualquier circunstancia, no vuelvo a dormir bajo el mismo techo que él.