Pues si él no se lo quiere decir, díselo tu que eres la afectada… «suegros, que aunque no trabaje, no quiere decir que no haga nada, la verdad es que estoy muy ocupada con cosas pendientes que tenía que resolver, y, aunque me encanta que vengáis, necesito las tardes para estudiar así que mejor vamos a reducir las visitas a solo un par de horas, o a solo un par de días a la semana, o si quereis, en su lugar venís y os lleváis al niño al parque»… no sé algo así…
Es que de verdad, entiendo que las parejas tengan que ser quienes pongan límites a sus padres, pero en determinados casos en que somos los afectados, creo que también podemos hacerlo nosotros… eso sí, con mucha educación, una sonrisa en la cara y explicando bien las cosas.