Pero cómo que no hay que mentir? Claro que hay que mentir! Lo que no hay que hacer es hacerlo sistemáticamente o por motivos incorrectos, pero la mentira es un elemento básico en nuestra comunicación y es algo intrínseco a la empatía.
Si no mintiésemos nunca iríamos por ahí diciendo cosas como «Tía, tienes un bebé feísimo», «Ese peinado te queda fatal», «Te quiero pero eres el peor amante que he tenido» o «Tu hermano es mucho más listo que tu». Sin la mentira haríamos infelices a los demás y de rebote a nosotros mismos, así que no la despreciemos por sistema.
Y sí, lo peor de este caso concreto no es la niña que lo ha contado, sino los padres cuya inmerecida superioridad moral ha hecho que no le enseñen a la niña que el bienestar de los demás es mucho más importante que la verdad.
Sergi.