Yo pensaba como tú, pero mi pareja me pidió que por lo menos lo intentara, que estaba demostrado que era el mejor alimento para el bebé. Lo hice con la condición de dejarlo en cuanto quisiera. Hoy en día sé que es lo más bonito que me ha pasado jamás. Ser el consuelo de mi bebé es algo mágico. Y cada vez que lo llevo al pediatra y me dice que gracias a la teta mi bebé se cura en días lo que otros bebés arrastran semanas… me ratifico más en mi decisión. Nadie debería juzgar a los demás, pero me cuesta horrores entender a esas madres que ni siquiera son capaces de intentar el esfuerzo, lo siento.