Lo primero es saber si la suegra te admite en su mesa. Porque claro, tu marido quiere que vayas, pero lo mismo no te deja entrar… si la señora acepta, yo personalmente sí que iría, sentiría que es lo que tengo que hacer para intentar arreglar la situación, para que tu marido no acabe peleado con su familia y para que tu suegra no te vea ahora como la que le pone en contra al hijo… va a ser incomodo, pero vais, veis como está el percal, si os tratan bien podéis alargar la sobremesa; si la cosa se pone fea, coméis y os vais o ni siquiera acabáis de comer… Al menos así, la señora, no te puede echar más cosas en cara. Que después de esto la cosa no mejora, o te siguen haciendo feos… pues ya pasaría de ella, y a darle tiempo al tiempo.