Es lo primero que he pensado. Yo si fuera tú hablaría con mi madre y le pondría límites. Le diría que estás cansada de esos comentarios, que si tanto le preocupa tu peso el problema lo tiene ella y no tú y que si vuelve a hacer un comentario así que te levantas y te vas porque te hacen daño. Y luego lo cumples. Si estás en la cena y hay un comentario, al primero, le recuerdas lo que hablasteis y que hasta que no deje de menospreciarte no vas a volver. Y sin montar un pollo te levantas y te vas.
Es que no creo que el problema sean las Navidades, el problema es tu madre, su gordofobia y sus inseguridades que las vuelva en ti.
Mucho ánimo.