Como ya te han dicho, dale las gracias a tu gata, te ha librado de un imbécil! Se puede entender que se molestara un poco en el momento, pero su reacción es de gilipollas profundo. ¿Y aún piensas en pasar por su trabajo? Un poquito de amor propio no te vendría mal, por favor, no te arrastres así. Si a mí después de no dirigirme la palabra después de algo así, me viene a hablar después de días sería yo quien le mandara a la mierda…