Lo tienes bastante claro. No es el momento y tampoco es la persona adecuada. Un hijo no arregla relaciones, las pone todavía más a prueba y si no es capaz de estar ahí para una conversación madura, no lo estará cuando estés hecha polvo con un bebé más. Te hace un favor yéndose, ya te ha demostrado que esa relación tiene los días contados.