Vamos, que la cosa sigue igual. Dijiste que pondrías límites, pero no lo has hecho y queda bastante claro que tampoco lo vas a hacer. Ya en la primera parte se te aconsejó que cortaras con todo eso. Lo que más me asombra es, que aún sabiendo por los problemas que está pasando tu marido, la gran mayoría de tu texto se resuma en ti y tu amigo…
Pues ala, tú sigue así, te vas a cargar la relación con tu marido. Y mira, en parte hasta te mereces un escarmiento de la vida. No sé qué pretendes que te digamos.