La infidelidad depende de muchos factores, y sobre todo hay que tener en cuenta la naturaleza masculina que es bien diferente a la femenina. Un hombre se siente más atraido a ser infiel que una mujer. No es lo mismo para un hombre tratar de resistirse a una mujer que le esté restregando sus zonas erógenas, que para una mujer resistirse a un hombre que le esté haciendo exactamente lo mismo a ella. El nivel de deseo es diferente, y más si el baile es privado. Además, estoy segura de que a ninguno de los dos, tanto al novio como a la novia, les gustaría saber que otro le están pegando los genitales o los senos en el rostro o el cuerpo a su pareja (a no ser que sea un relación abierta consensuadamente y el disfrute del sexo sea ese precisamente). Lo normal es que nos sintamos celosos ante la posibilidad de este escenario. Los amigos suelen también ser una mala influencia para este tipo de actividades (a no ser que sean personas iluminadas y demasiado excelentrs), no suele interesarles el sufrimiento de la pareja de su amigo. Por tanto, no se trata solo de «confiar o no confiar» en nuestra pareja. Hay muchos otros factores que entran en juego. Pienso que, si alguno de los dos miembros de la pareja va a sufrir con que su novio/a vea a una stripper o gogo el día de la despedida de soltero, no debería efectuarse, puesto que lo más importante es el bienestar y felicidad de la pareja, y si uno de los dos le hace daño con esto a la otra persona, o la engaña, ya la relación no funciona. A veces en la vida todo no es blanco y negro.