Tantas cursiladas, cancioncitas, palabras bonitas, estupideces poco creíbles como que le hablas todo los dias a su foto, tantos supuestos lloros y horteradas poéticas para contar la típica historia del tipo aburrido de su matrimonio que tiene una aventura para al final por supuesto no dejar a su mujer y dejar a la otra destrozada. A lo mejor pensabas que con esa prosa tan cursi de telenovela nos ibas a convencer a nosotras, mujeres amantes de los folletines románticos, de que no eres el malo aquí o pretendes que sintamos pena por ti. Pues no, amigo.