En su texto cursi y hortera digamos que echa las culpas a su terapeuta por convencerle de que se quedara con su mujer. Seguro que ni va a terapia ni su relación matrimonial era tan mala de ni dormir en la misma habitación. El típico tío casado cabrón que busca follar por ahí.
El imbécil debe creer que todas las mujeres somos unas románticas cursis y por eso escribió ese bochornoso texto para que dijeramos «ohhh pobrecitooo».