Yo no le voy a dar la razón al marido porque si es cierto que esas cosas se hablan. Pero a mi me late que ellos ya tuvieron “discusiones” por ese aspecto. Y lo que no entiendo es por qué razón él tiene dejar sus ilusiones a un lado simplemente porque a ella no le gusten. Ella no quiere tener una moto y por lo tanto, él tampoco la puede tener. Es que eso, por otra parte, también es ser egoísta. Yo sería incapaz de negarle eso a mi pareja. Si esa es su mayor ilusión y nos lo podemos permitir, pues adelante, soy la primera en querer verlo feliz.
Eso de “Lo hemos hablado”, qué queréis que os diga, lo voy a coger con pinzas. Una cosa es “hablar” y otra muy distinta es “haz lo que yo diga”, porque en realidad, no sabemos si el marido quería hacer ese viaje a Nueva Zelanda. Y llegó un punto (que para mí ya venía de atrás) en el que el marido cogió y en un arrebato se pagó la moto. Pienso que tuvo que haber un motivo ahí. Sigo diciendo que eso no fue correcto, pero a vosotras si vuestros maridos/parejas os negaran algo que os hace muchísima ilusión de hace mucho tiempo ¿cómo os sentiríais?
No sé, para mí mal los dos. El porque si no se sentía a gusto o comprendido (por lo que sea), que hubiese terminado la relación.
Y ella porque me parece que también tiene mucho morro.
Por cierto, lo de los 30.000 euros tampoco lo sabemos con exactitud. Eso lo ha dicho ella porque lo ha buscado en internet pero no le preguntó a él cuánto le había costado, eso hubiese sido lo más lógico. Fallo en la comunicación y fallo en la confianza.
Lo veo un poco negro pero en fin, ojalá tengan suerte.