Nosotros recogimos 3 gatitos, dos hembras que iban a matar (SÚPER asustonas) y un machito blanco súper mimoso.
Las 2 hembras, una vez las soltamos, no le vimos el pelo prácticamente en dos meses… Sabíamos que estaban porque de vez en cuando… Cuando estábamos en silencio las veíamos…
A veces las «acorralabamos» y les dábamos de comer algo de latita, mientras nos bufaban le dabamos los pedazos para que comiesen algo porque al inicio ni comer querían…
Mucho tiempo y paciencia después conseguimos darle las primeras caricias, escuchamos los primeros ronroneos… Y casi un año después, ya se suben encima y le encantan los mimos, la más asustona… Hasta babea!!! Ya son más cariñosas que hasta el gatito blanco. Eso sí, de vez en cuando pues ellas se asustan con algún gesto. Cogerlas es impensable, pero esque hay que entender de que aparte de que cada gato tiene su personalidad pues si el animal ha tenido una infancia traumática pues dificulta la cosa.
El blanco que tenemos nosotros adoraba dormir en el hombro y que lo cogiesen y ahora… No le gusta nada, nosotros ya no lo obligamos.