Si te llevas bien con ella, díselo tú. O pagad cada uno vuestro desayuno, nada de pagar lo de todos. Te digo que yo si solo me tomo un café no voy a pagar el desayuno de los demás, ni de coña.
«Si no tiene dinero que se lleve el café de casa» y así tenéis otro motivo para ponerla a parir por ser la rarita que nunca baja a tomar nada con sus compañeros. Que este cuento ya me lo sé yo.