Aquí te habla una que vivió algo casi idéntico. Vamos a aprender de una vez que que que alguien sea familia no significa que se le haya de querer, ni visitar, ni siquiera hablar. Tu padre, con perdón, es un cobarde que no ha sabido ponerla en su sitio y ha dejado que esa señora os menospreciara. ¿Y ahora tú has de cuidarla? ¿A santo de qué? ¿Acaso vas a heredar? Lo digo porque si al menos te sirviese de algo ir de falsa… Cuidar a esa mujer es poner la otra mejilla sin moraleja, porque seguimos con valores cristianos rancios que lo único que nos generan es enfermedad mental.
Plantarte en esto es pedagogía para tu padre, refuerzo para tu hermano y justicia para tu madre. Piénsalo así.