Primero decirte que quizás no son palabras de consuelo lo que te voy a decir, pero quizás te sirva de consuelo.
Mi situación es parecida. Pero en lugar de la jefa es una compañera del mismo nivel. «Esta persona» tiene el mismo rango que yo en la empresa, pero, lleva mucho más tiempo que yo. Todas las que entraban se marchaban porque eran incapaz de aguantar a esta chica, de las guarradas que dejaba en el trabajo para que las que vamos detrás tengamos que arreglarlo y no parecer inútiles. Estuve aguantando esta situación casi un año, hasta que una compañera, vio como me hablaba y trataba. Al darse cuenta que «le habían pillado» hizo una reunión con los jefes y conmigo, donde me acusaba de hablarle mal, de que se sentía acosada por mi etc en definitiva, le dio la vuelta.
Los jefes ni se inmutaron, entiendo que ya la conocen y no le dió importancia al show que montó.
Pero a mí, me ha dejado secuelas, tanto como que mi mente ya va con el escudo cargado de » que pasará hoy, que trabajo de más me habrá dejado…» E intento terminar todo o incluso hacer horas de más, para no dejarle absolutamente nada y que no me tenga ni que mirar.
Puedes sacar muchas conclusiones de esta experiencia, puedes patalear, puedes quejarte, puedes denunciar, pero al final todo se queda en tu mente.
Tu vas a trabajar. A ganarte tu sueldo. No eres ninguna inútil.
Y no dejes que nadie te haga sentir lo contrario, porque tú sabes lo que puedes hacer y lo que ya has echo.
Gente recelosa, soberbias, envidiosa o simplemente egoísta con malas intenciones, te vas a encontrar en todos lados. Y el problema nunca serás TU. Por eso es importante elegir hasta donde nos puede afectar. No dejes que la ansiedad que pueda crear esta situación maneje tu estado mental y de tu vida.
Aprovecha esta oportunidad (de Mier**) para hacerte más fuerte emocionalmente para cuando vayas a otro trabajo y te encuentres con algo parecido.
Porque si, todo es temporal.
Y porque no decirlo, te sorprendería el nivel de maldad de las personas.
Ánimo, abrazate. Yo lo he conseguido. Y tú también lo harás