No entiendo cómo hay gente con tan poca humanidad. Yo trabajo en un comedor escolar y mi labor me la dejaron muy clara: servir y ayudar a comer a los niños de 3 y 4 años. Nunca, JAMÁS, he dejado a un niño meado o cagado hasta que vinieran a por él. Siempre le he cambiado yo. Y, si hace en el váter, voy y le limpio. Luego me lavo bien las manos y a seguir.
Son niños, por el amor de Dios, cambiarles o ayudarles a limpiarse es una manera de demostrarles cariño.