@sil entiendo lo que dices y estoy de acuerdo. No es mi caso. No ayudo a quien no me lo pide porque respeto por encima de todas las cosas la capacidad de cada uno de elegir lo que quiere sobre su propio cuerpo, aunque no sea la mejor decisión bajo mi punta de vista. Los médicos hacemos prevención de tabaco, alcohol, y también de obesidad. Pero yo no insisto más allá de las recomendaciones básicas de salud.
Pero cuando les cambia la cara en cuanto nombras la palabra «peso», luego me cuesta mucho reconducir la consulta. Incluso aunque el problema principal de la consulta sea precisamente el peso. Siento brutalmente sincera… La gente no quiere que le digas la verdad. Quiere milagros. Y muchos de estos pacientes se ofenden.
Pongo un segundo ejemplo. Una chica de 15 años con obesidad severa. Venía por un problema de acné. Vale, le doy su tratamiento pero también le digo que su peso no ayuda mucho a su problema de acné por si quiere que hagamos algo al respecto (tener exceso de peso eleva mucho las posibilidades de los adolescentes de tener acné). En cuanto se lo dije le cambió la cara automáticamente y no quería escucharme más. Quería su receta e irse. A la defensiva completamente tanto ella como su madre que la acompañaba.
¿Cómo se puede hablar de hábitos saludables o de otros problemas de salud si ni siquiera quieren reconocer el problema? ¿Cómo se hace para que no se ofenda la gente con la palabra «peso»? Y yo soy la primera que sé que las dietas son una mierda así que me tomo mi tiempo en llegar a compromisos a gusto del paciente. Pero llegar hasta ahí… O ya vienen motivados de casa o me resulta imposible completamente.