Tengo 31 años, me tatué por primera vez con 16, con la aprobación de mi madre, me hice una flor de Lis en el tobillo, mi hermana que entonces tenía 18 también se lo hizo y mi otra hermana espero unos años porque entonces tenía 12, no soy una obsesa de los tatuajes, me gustan, llevo cosas relevantes para mi vida, y el hecho de que mi madre no coartase nuestra libertad ha hecho que todas tomemos decisiones sobre nuestro cuerpo sin sentirnos juzgadas nunca.