Hola, corazón. La verdad es que al leer esto me estremezco, porque fue todo tal cual hace casi dos años. Salvo que yo tenía 27 años y ella 64, escribí aquí sobre ello.
Casi dos años después, te mentiría si dijera que le encuentro un gran sentido a la vida, aunque al menos viva el día y tenga mis metas e e ilusiones, sin que un nubarrón me lo empañe todo 24/7. Sin entender su muerte, sin torturarme con si alguna de esas pequeñas cosas que tenía la llevó a morirse tan fulminantemente.
Porque, pese a tener padres, hermanos y un novio espectacular con quién espero formar una familia, mi madre era absolutamente todo para mí.
Cómo te digo, quiero ser madre y lo sigo queriendo, aunque, además de preguntarme para qué nacer si vamos a morir, también pienso que algún día mis hijos me perderán a mí. No obstante, seguro que con el ejemplo de nuestras madres, hemos aprendido de las mejores para serlo.
No puedo decirte nada que te consuele porque no lo hay, el tiempo será el que poco a poco te saque del hoyo. Solo puedo aconsejarte que si hay pensamientos en espiral que te obsesionan, como me pasó a mí, no descartes recurrir a un profesional. Un abrazo muy grande.