Yo lo vivi de joven, me tiraba la ropa o la rompía y la dejaba en el cajón. Al final tuvimos una bronca muy gorda, me volví a comprar todas y cada una de las prendas que rompió y se las enseñé diciendola que no tenía nada mejor en lo que perder mi tiempo y mi dinero que en comprarme una y otra vez lo mismo, que ella misma, pero que yo no pensaba ceder. Dejó de romperlas pero cada vez que las usaba era una bronca en casa. Al final me cambiaba en la calle y punto.