Yo me siento bastante identificada con tu amiga. Una cosa es que en un momento puntual me digas algo como «qué vestido tan bonito, qué guapa estás», y otra que te pases el día lanzándome piropos. No me gusta porque no sé cómo reaccionar a ellos, me hacen sentir incómoda, y te aseguro que no tiene nada que ver con mi autoestima. Es más bien que no entiendo la necesidad de que alguien me reafirme lo que yo ya sé.
La gente pegajosa que está todo el día halagándome no me gusta, prefiero rodearme de gente que me diga directamente que tengo un moco en la cara.
Tenemos la suerte de poder elegir a nuestros amigos, y si hay gente con la que no congeniamos por H o por B, pues nos buscamos otros. Si a tu amiga no le gusta que le digas piropos, pues no se los digas y problema resuelto.