Todo eso se puede considerar discriminación por motivos religiosos y es algo muy grave, incluso está recogido en el Estatuto de los Trabajadores, así que ponlo en conocimiento de tu supervisora y avisa de que si vuelves a oír el mote o aunque sea una indirecta vas a empezar a hacer quejas oficiales. Les darán un toque y seguramente pararán, porque si no las pueden incluso despedir.