Mi madre falleció con 52 años, yo tenía 22. Y puedo decirte que esto pasará, aunque ahora no lo parezca, ese dolor tan horrible que sientes se irá, el vacío se llenará, volverás a reír como antes sin pensar «me estoy riendo y mi madre no está aquí», será duro, sí, pero lo lograrás. Ahora toca un proceso lento y duro donde probablemente te macharás con cosas que podrías haber hecho o dicho, créeme, no sirve de nada pero si necesitas hacerlo, hazlo. Llora, pega a la almohada, enfadate con el mundo, con la vida, pero sin olvidarte de vivir, intenta buscar todos los días una cosa buena y verás que la encuentras. Poquito a poquito saldrá el sol aunque ahora todo sea tormenta. Un abrazo muy muy grande.