Entiendo tu situación, en parte porque mi madre es como la tuya, vivo con ella y tengo más o menos tu edad.
Algo que me ha servido a mí es dejar de justificarme o darle explicaciones.
Digamos: ¿Que antes decías que no saldrías con alguien que tiene hijos y ahora lo estás haciendo? No necesitas decirle lo maravilloso que es o (peor aún) repetirle que «solo lo estás conociendo» (porque al decirle eso estás dándole la razón en términos de no tener derecho a cambiar de idea).
¿Que se siente traicionada? Devuelveselo y pregúntale por qué. ¿Que porque antes tenías una opinión y ahora otra? Eso no es traición, vale, dame otra razón. Y así, hasta poder saber cuál es la verdadera razón (o hasta fastidiar un poco, lo que ocurra primero).
O puedes ir de manera muy directa y decirle que no se preocupe, que conozcas a quien conozcas no vas a dejar de quererla porque ella es una persona muy importante para ti. Que ella te crió muy bien y te dio buenos valores así que estás muy atenta. Le das un abrazo, un beso, y que la quieres mucho.