Bueno, bueno. Esto no tiene nada que ver con «ropa deportiva sí o no» o de los gustos personales. A un tío que diga «No me gustan las
mujeres que…» no lo tengas ni lejos aunque tú sí entres dentro de sus cánones.
Estamos hablando de un pavo que se cree con el derecho de determinar cómo has de vestir, aunque lo haga veladamente, y lo intentará con más temas.
A tomar viento.