Es triste que un chico de 15 años atente contra su vida en cualquier circunstancia, pero eso no quita que su comportamiento fuera incorrecto. Por el hecho de haber fallecido no hay que blanquear su comportamiento.
Yo, por ejemplo, habría visto mejor que la carrera, ya que era benéfica, se hubiera destinado a recibir fondos para la lucha en contra de las enfermedades mentales y que, aprovechando el acto, los chicos hubieran recibido charlas de profesionales para combatir las enfermedades mentales o para informarles sobre a quién acudir en caso de que tengan pensamientos de quitarse la vida.
Al mismo tiempo que creo que no habría estado de más una charla sobre los efectos del maltrato en el momento en que ese chico fue expulsado.
De esa forma los chicos pueden entender con ejemplos cercanos de lo que se habla y de las consecuencias de sus actos.