Las carreras y actos benéficos tienen un ambiente festivo que choca frontalmente con la gravedad de la situación que ha pasado con este chico. Era obvio que no se iba a celebrar una fiesta estando un miembro del instituto (expulsado o no) entre la vida y la muerte por respeto a él, a su familia, a sus amigos y profesores procedentes de este centro.
Las razones por las que fue expulsado no tienen nada que ver con este acto benéfico, sigue siendo una vida humana la que estaba en juego y su dolor y el de sus allegados merece el mismo respeto.