Ufff… No sabes cómo te entiendo. A mí me hubiese dolido muchísimo. Vale que él es libre de decidir si quiere o no tener más hijos, pero es una decisión que afecta a los dos y me parece muy triste que lo haya hecho a escondidas. Yo siempre he querido un tercero y mi marido no, y me ha costado mucho hacerme a la idea de que esta ilusión mía no se dará porque no depende solo de mí. Renunciar al deseo de ser madre por primera, segunda o quinta vez solo lo sabe quien lo vive en sus carnes,y cuesta, cuesta mucho. Cada uno con sus sueños y deseos y tomad las decisiones que creáis convenientes. Mucho ánimo!