Hola Anita y Marina,
He leído vuestros comentarios y como veo que compartir la experiencia es de ayuda, os contaré la mía. Mi primer novio era un chico maravilloso, atento y cariñoso con depresiones cíclicas. Debía medicarse y asistir a terapia porque los bajones eran muy fuertes, reincidentes e inesperados.
Estuvimos juntos algo menos de un año y me dejó de un día para otro diciéndome que me quería muchísimo, que sabía que se estaba equivocando, que no quería hacerme daño, que tenía muchos problemas… Como no quería perderle y deseaba creer más que nada en el mundo que me quería, estuvimos casi un año más viéndonos, llamándonos, teniendo relaciones, en un tira y afloja en el que la relación nunca se llegaba a formalizar de nuevo ni él daba ningún paso hacia adelante en su recuperación. Ni fue a terapia, ni tomaba la medicación.
Con el tiempo me di cuenta de que esta no-relación me robaba la alegría y aprendí que cuando una persona da un mensaje contradictorio, hay que taparse los oídos y ver los actos.
¿De que sirve que os digan que os quieren, sigan en contacto y romanticen la situación de un amor truncado imposible, cuando sus actos muestran que no están haciendo NINGÚN esfuerzo para estar juntos.
Chicas, sé que desde dentro es difícil verlo, pero quien os quiera estará ahí con vosotras tanto en los buenos como en los malos momentos.