Yo estoy contigo. Con esos gestos es con los que los abusadores, a menudo miembros de la familia, «compran» a los niños. Yo pasaría del abuelo, con quien tu pareja ya debería haber hablado claro y me dirigiría a mi hijo. En cuanto el abuelo sacase la chocolatina le diría a mi hijo que yo le doy chocolate si quiere y que no tiene que darme besos por eso, que los besos solo se dan cuando uno quiere. Indirectamente, le mandas un mensaje al abuelo sin tener que ponerte a discutir con él y tu hijo capta el mensaje: no tiene que hacer nada que no quiera porque le regalen algo, basta con un gracias.
Qué forma tan fea y asquerosa de abusar de la inocencia de un niño pequeño.