Depende también de para qué te lo tomas. Si lo haces para lidiar con el estrés, la ansiedad o emociones desagradables, puede convertirse en un problema. Si te lo tomas por darte un gusto, el cuerpo no te lo pide y puedes controlar el consumo, estás bien. Es normal que los antecedentes familiares te hagan estar alerta y en parte es bueno que te analices a ti misma. Si te sigue preocupando el consumo, prueba a cambiarlo por tinto de verano sin alcohol y si te convence el sabor vas alternando las dos versiones.