Mientras sigáis cediendo a sus chantajes de la forma que lo hacéis nada va a cambiar.
La culpa no es suya para nada, pues ella utiliza sus tácticas de manipulación exitosamente, y tan contenta. La culpa es vuestra, especialmente de tu marido, que cada vez que ella manda, a él le falta tiempo para complacerla.
Tenéis que aprender a decirle que no, y a pasar de ella. Así ya no conseguirá lo que quiere, y se planteará que o cambia, o se quedará sola, y en ambos casos, vosotros viviréis más tranquilos.