En estas situaciones hay que decir las cosas claras, asumiendo que la otra persona se va a ofender y enfadar.
Tenemos tanto miedo a que los demás se enfaden, que nos aguantamos un sinfín de situaciones callados para «quedar bien»
Es un aprendizaje y hay que afrontarlo. Se dice con educación y buenas palabras pero sin esperar que le siente bien ni responsabilizarte de su reacción
Si lo fuese a comprender y a tomárselo bien, no estaría educando así a sus hijos.