Pues lo que yo veo aquí es que cada uno ha querido imponer su punto de vista y os ha salido el tiro por la culata. El padre la habrá matriculado en el cole que él quería sin consultar, pero tú has hecho lo mismo, así que no puedes echarle todas las culpas.
A lo mejor esto os enseña a que, la próxima, vez tenéis que poneros de acuerdo para los asuntos de la niña y comportaros como adultos por el bien de vuestra hija.