El problema no es el tiempo que pasan con los nietos ni la regularidad de las videollamadas, el problema es la exigencia y el chantaje emocional.
Mi suegro viene a casa todas las noches a cenar y jugar con el peque y se lo llevan las dos tardes del fin de semana, a mi me ayuda mucho, y abuelo y nieto disfrutan a tope, se adoran, así que estamos encantados, pero lo que marca la diferencia es que mi suegro pide permiso para venir, jamás se enfada si tenemos otros planes y cuando le he dicho que no porque el peque está malo o queremos echarlo a dormir antes o lo que sea, su respuesta es siempre la misma «claro, claro, lo que sea mejor para el niño»
Como ves la frecuencia es muy elevada, pero la actitud es totalmente distinta y respetuosa, me temo que con tus suegros vais a tener que poneros serios y firmes, hablar y marcar límites, espero que al final entren en razón.
Un abrazo