Yo hace más de 15 años que desistí. Jamás encontré a alguien que hiciera lo que le pedía y yo no decía «córtame las puntas», sino «Córtame 4cm».
Aprendí a cortarme el pelo que es lo único que quiero y a las malas, que me enfadase conmigo misma por hacerme el estropicio y no con alguien que se denomina «profesional» y cobrándome por su estropicio.